Ortodoncia y cirugía ortognática: cuánto dura el proceso completo, fase a fase

Cuando un paciente entra en consulta con el diagnóstico de que necesita cirugía ortognática, casi siempre pregunta lo mismo antes que nada: «¿y esto cuánto va a durar?». La duda es lógica. La mayoría llega pensando en una operación puntual, con su ingreso, su recuperación y poco más. Y entonces descubre que la cirugía es solo una pieza dentro de un tratamiento más largo que empieza mucho antes, en el sillón del ortodoncista, y que continúa varios meses después de salir del quirófano.

Dental model with metal braces on teeth

Esa parte del proceso —el tratamiento ortodóncico-quirúrgico— es la gran desconocida. Se habla mucho del antes y el después en fotos, pero poco del calendario real: cuántos meses de brackets hay antes de operar, por qué los dientes parecen empeorar durante esa fase, cuándo se decide la fecha de la intervención o cuánto tiempo se lleva ortodoncia después. En la consulta del Dr. Javier Arias, cirujano oral y maxilofacial en Madrid, explicar bien este recorrido es lo que permite al paciente decidir con la cabeza fría y organizar su vida sin sustos.

En este artículo te contamos, fase a fase, cómo se combinan ortodoncia y cirugía de los maxilares y cuánto dura cada etapa.

Por qué la cirugía ortognática casi nunca va sola

La cirugía ortognática coloca los huesos —maxilar superior, mandíbula o ambos— en la posición correcta. Pero los dientes viven encima de esos huesos, y cuando existe una discrepancia esquelética el cuerpo lleva años compensándola de forma natural: los dientes se inclinan para intentar que la mordida encaje pese a que los huesos no están alineados.

Esa compensación es útil para masticar en el día a día, pero se convierte en un obstáculo el día de la operación. Si el cirujano avanza o retrasa un maxilar y los dientes siguen inclinados, no hay forma de que las dos arcadas encajen en la posición nueva. De ahí que la ortodoncia y la cirugía funcionen como un tándem: una prepara el terreno, la otra corrige la base ósea.

Este planteamiento es el mismo tanto si se interviene un solo maxilar como si se plantea una cirugía bimaxilar en Madrid, donde se reposicionan ambos maxilares en el mismo acto quirúrgico.

Fase 1: estudio, diagnóstico y planificación (1-2 meses)

Todo empieza con un estudio completo. No es papeleo: es lo que determina si hace falta cirugía, de qué tipo y cuánta ortodoncia previa se necesita.

  • Exploración clínica y análisis facial en tres dimensiones.
  • Radiografías, escáner (CBCT) y escaneado intraoral de las arcadas.
  • Fotografías estandarizadas y registro de la mordida.
  • Simulación virtual del resultado con planificación 3D.
  • Reunión conjunta entre cirujano y ortodoncista para fijar objetivos.

Esta fase suele resolverse en unas cuatro a ocho semanas, el tiempo de reunir pruebas y consensuar el plan. Es el momento de preguntar todo: qué cambiará en tu perfil, qué mejorará funcionalmente y qué no puede prometerse.

¿Siempre se necesita cirugía?

No. Las alteraciones leves se resuelven solo con ortodoncia. La cirugía entra en escena cuando la discrepancia entre los huesos es importante y afecta a la mordida, a la respiración o a la armonía del rostro: es el caso del prognatismo mandibular o de la mandíbula retraída, donde mover solo los dientes no cambia la posición del hueso ni el espacio de la vía aérea.

Fase 2: ortodoncia prequirúrgica (de 6 a 18 meses)

Es la etapa más larga y la que más desconcierta al paciente. Aquí el ortodoncista descompensa las arcadas: devuelve cada diente a la posición que le corresponde sobre su propio hueso, deshaciendo las inclinaciones que el cuerpo había creado para disimular el problema.

El efecto es contraintuitivo. Durante unos meses puede parecer que la mordida empeora: la barbilla se ve más adelantada o más retrasada, se abre más el espacio entre los dientes, cuesta más morder. No es un error del tratamiento, es exactamente lo que se busca. Solo con las arcadas descompensadas el cirujano podrá colocar los huesos donde deben ir y conseguir un encaje estable.

La duración depende mucho del punto de partida:

  • 6-9 meses en casos con apiñamiento leve y arcadas bastante regulares.
  • 10-14 meses en la mayoría de tratamientos habituales.
  • 15-18 meses o más cuando hay extracciones, asimetrías marcadas o dientes muy inclinados.

En los últimos meses de esta fase se repiten los registros y se hace la planificación quirúrgica definitiva, con las férulas o guías que se usarán en el quirófano. Ese es también el momento en el que se fija la fecha de la operación.

¿Se puede hacer con ortodoncia invisible?

En determinados casos sí, aunque los brackets siguen siendo la opción más habitual en esta fase porque permiten un control muy preciso del movimiento dental y facilitan la fijación durante la cirugía. La decisión la toman conjuntamente ortodoncista y cirujano según el tipo de movimiento necesario.

Fase 3: la cirugía y las primeras semanas

La intervención se realiza con anestesia general y por dentro de la boca, sin cicatrices visibles en la cara. El ingreso suele ser de una o dos noches. Las incorporaciones a la vida social rondan las dos o tres semanas, y la inflamación importante se resuelve durante el primer mes, aunque los pequeños cambios siguen asentándose durante meses.

Como esta etapa tiene sus propias claves —alimentación, higiene, control de la hinchazón, vuelta al trabajo—, la hemos desarrollado aparte en la guía sobre la recuperación de la cirugía ortognática paso a paso.

Fase 4: ortodoncia postquirúrgica y retención (4-8 meses)

Una vez colocados los huesos en su sitio, quedan los últimos ajustes. La ortodoncia posquirúrgica afina el engranaje entre las dos arcadas: cierra pequeños espacios residuales, asienta los contactos entre dientes y estabiliza la mordida definitiva. Suelen ser visitas más espaciadas y mucho más llevaderas que las de la fase previa.

Habitualmente ocupa entre cuatro y ocho meses. Después llegan los retenedores, fijos o removibles, que mantienen el resultado a largo plazo y que conviene usar según las indicaciones sin bajar la guardia el primer año.

Entonces, ¿cuánto dura todo el proceso?

Sumando las cuatro fases, un tratamiento de ortodoncia y cirugía ortognática completo se mueve, en la mayoría de los casos, entre 18 y 30 meses. Los casos sencillos pueden quedarse cerca del año y medio; los que combinan extracciones, asimetrías o alteraciones importantes de la vía aérea se acercan a los tres años.

Tres factores explican casi toda la variación:

  • El punto de partida: cuánto hay que descompensar antes de operar.
  • La respuesta biológica individual: los dientes no se mueven al mismo ritmo en todas las personas.
  • La constancia del paciente: acudir a las revisiones y seguir las indicaciones acorta plazos de forma real.

¿Se puede acortar el proceso?

Existen protocolos de cirugía primero (surgery first) que invierten el orden: se opera al inicio y la ortodoncia se realiza después. Reducen bastante el tiempo total y permiten ver el cambio facial mucho antes, pero no son aplicables a todos los pacientes: requieren unas condiciones concretas de la mordida y una coordinación muy estrecha entre cirujano y ortodoncista. Es una opción que merece la pena preguntar en el estudio inicial.

Vivir el tratamiento sin que se haga eterno

La cifra de meses impresiona escrita en un papel, pero el día a día es más amable de lo que parece. La mayor parte del tiempo transcurre haciendo vida completamente normal, con revisiones cada cuatro o seis semanas. La única etapa que exige parar de verdad son las dos o tres semanas posteriores a la cirugía.

El consejo más útil que damos en consulta es simple: piensa en años, no en semanas. Estás corrigiendo una alteración estructural que llevas contigo desde el desarrollo y cuyo resultado —masticar bien, respirar mejor, un perfil equilibrado— te va a acompañar el resto de tu vida.

El siguiente paso

Si te han comentado que tu caso necesita cirugía de los maxilares y quieres saber cuánto duraría tu tratamiento concreto, la única forma de responder con rigor es con un estudio individualizado: análisis facial, pruebas de imagen y planificación en 3D.

Pide una valoración con el Dr. Javier Arias, cirujano oral y maxilofacial en Madrid, y sal de la consulta con un calendario claro: qué fases te tocan, cuántos meses ocupa cada una y qué resultado es realista esperar en tu caso.

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