Cirugía de la ATM en Madrid
Artroscopia de la articulación temporomandibular con técnica mínimamente invasiva. Recupera una apertura de boca cómoda y sin dolor cuando la férula y el tratamiento conservador ya no son suficientes.
La articulación temporomandibular es la que permite abrir, cerrar y desplazar la mandíbula miles de veces al día. Cuando se altera, aparecen síntomas que muchos pacientes arrastran durante años: dolor delante del oído, sensación de bloqueo, ruidos articulares o una apertura que cada vez es menor.
La mayoría de estos casos mejoran con medidas conservadoras. Sin embargo, existe un grupo de pacientes en los que el disco articular está desplazado, existe inflamación mantenida o adherencias dentro de la articulación, y el problema no se resuelve con férula, fisioterapia ni medicación. En ese escenario, la cirugía de la ATM en Madrid mediante artroscopia permite actuar directamente dentro de la articulación con una incisión mínima.
El Dr. Javier Arias Gallo, cirujano oral y maxilofacial, valora cada caso de forma individualizada para determinar si el origen del problema es articular, muscular u óseo, y si realmente existe indicación quirúrgica. Si aún estás en la fase de identificar tus síntomas, puede ayudarte leer por qué aparece el chasquido en la mandíbula al abrir la boca.
Se accede a la articulación a través de una punción de apenas unos milímetros, sin grandes incisiones ni cicatrices visibles.
La óptica permite ver el interior de la articulación en tiempo real y tratar la lesión en el mismo acto quirúrgico.
Habitualmente se realiza en régimen ambulatorio, con reincorporación a la vida normal en pocos días.
El lavado articular elimina los mediadores de la inflamación responsables de buena parte del dolor.
La liberación de adherencias devuelve movilidad a la articulación bloqueada y aumenta el rango de apertura.
Es un paso intermedio que evita, en muchos pacientes, tener que recurrir a una cirugía articular abierta.
La artroscopia de ATM es un procedimiento en el que se introduce una óptica de muy pequeño calibre en el espacio articular superior. A través de ella se explora la articulación, se lava y se tratan las alteraciones encontradas.
Exploración clínica de la apertura, la desviación y el dolor, junto con pruebas de imagen (resonancia magnética y estudio tridimensional) para confirmar el estado del disco y del cóndilo.
Se realiza bajo sedación o anestesia general, en un procedimiento que suele durar entre 30 y 60 minutos por articulación.
Punción de milímetros en la zona preauricular, dentro de un pliegue natural, por donde se introduce la óptica.
Se realiza el lavado articular, se liberan las adherencias y, si procede, se reposiciona el disco o se infiltra medicación intraarticular.
Pauta de ejercicios de apertura, dieta blanda temporal y seguimiento para consolidar el resultado funcional.
La artroscopia no es el primer paso del tratamiento, sino la opción indicada cuando el abordaje conservador no ha dado resultado. Las situaciones más frecuentes son:
En algunos pacientes, el problema articular está asociado a una alteración de la posición de los maxilares. Cuando la mordida no encaja, la articulación trabaja sobrecargada y el tratamiento puede requerir un abordaje conjunto con cirugía bimaxilar o corregir una asimetría facial de base. Por eso el diagnóstico debe hacerse siempre de forma global y no centrarse únicamente en la articulación.
Si tu síntoma principal es el dolor en la mandíbula al masticar, conviene descartar primero las causas musculares antes de plantear cualquier intervención.
El procedimiento se realiza bajo sedación o anestesia general, por lo que no se siente dolor durante la intervención. Después es habitual una molestia leve en la zona preauricular durante los primeros días, controlable con analgesia convencional.
La mayoría de los pacientes vuelve a su actividad habitual en pocos días. La dieta blanda se mantiene alrededor de una o dos semanas y los ejercicios de apertura se prolongan durante las semanas siguientes para consolidar la ganancia de movilidad.
El acceso se realiza mediante una punción de pocos milímetros situada delante de la oreja, en un pliegue natural de la piel. Pasadas unas semanas resulta prácticamente imperceptible.
En muchos casos, sí. La férula, la fisioterapia y el control del bruxismo resuelven una parte importante de los trastornos temporomandibulares. La artroscopia se plantea solo cuando ese tratamiento ha fracasado y existe una alteración estructural dentro de la articulación.
Puede hacerse en el mismo acto quirúrgico cuando ambas articulaciones están afectadas. La decisión depende del estudio previo y de los síntomas de cada lado.
El objetivo es reducir el dolor y recuperar una apertura funcional. La mayoría de los pacientes correctamente seleccionados experimenta una mejoría significativa de ambos parámetros, aunque el resultado depende del grado de deterioro articular previo y de la constancia en la rehabilitación. Puedes consultar información general sobre los trastornos temporomandibulares en la web del NIDCR (National Institutes of Health).
Cada articulación tiene una historia distinta. El primer paso es un diagnóstico preciso que determine si tu caso necesita cirugía o si puede resolverse con un tratamiento menos invasivo. Pide tu valoración con el Dr. Javier Arias Gallo, especialista en cirugía oral y maxilofacial en Madrid.